“La economía ecológica, con sus derivaciones de agroecología, ecología industrial, etc., trabaja en aportar el instrumental necesario para ello, desvelando las “mochilas” y “huellas” de deterioro ecológico que arrastran los productos, analizando el “ciclo de vida” de los procesos asociados a ellos “desde la cuna hasta la tumba”. Sin embargo, como venimos proponiendo Antonio Valero y yo, hay que ampliar más el objeto de estudio: no sólo hay que seguir la vida de los procesos y productos “desde la cuna hasta la tumba”, sino desde la cuna hasta la cuna, considerando también el coste de reconvertir los residuos en recursos. Si no lo hacemos, seguiremos dando por buenas unas reglas de valoración sesgadas, que consideran sólo el coste de extracción, pero no el de reposición de los recursos naturales y empujando así hacia la continua degradación de la base de recursos y/o del medio ambiente planetario.”
(extret de Reflexiones sobre la bandera del decrecimiento, de José Manuel Naredo. Text complet AQUÍ)
