Buscar en la basura: lo que se tira, ellos lo recuperan

(per Leila Knüppel. Euranet 07/11/2008)

Se alimentan exclusivamente de lo que encuentran en los contenedores de basura de supermercados y empresas de alimentación: son los otros basureros. En el panorama político juvenil de Alemania, buscar comida en los cubos de basura se ha convertido en un hábito de masas.


En EE.UU. se les llama Dumpdiver o Freegans, mientras que en Alemania son los Containerer o también Mülltaucher. Son personas que no compran alimentos en los supermercados, sino que los buscan en los cubos de basura. Y no lo hacen por necesidad, sino por razones de conciencia.


Turno de noche para buscar entre la basura

Uno de los muchos alemanes que buscan entre la basura es Falk Beyer. Al amparo de la oscuridad, sale a la caza del contenedor. El delgado haz de su linterna ilumina un cubo gris en la penumbra. Con guantes de plástico, Falk Beyer saca una bolsa con fruta de entre bolsas de basura, latas vacías de comida para gato y tallos de flores. “Aquí hay mangos. Estos que sólo tienen pequeños puntos blandos nos los llevamos y les quitamos estos puntos. El resto los dejamos aquí.”

Son las doce y media. Falk y su compañera en esta misión, Jule, han aparcado el coche en un aparcamiento vacío de Lidl en la periferia de Magdeburgo: se trata de la primera parada de su ruta habitual en la búsqueda de alimentos que los supermercados tiran. Falk Beyer practica esta actividad, sobre todo, por razones políticas porque, por un lado, no quiere que se desechen alimentos que aún están bien. “Esto de tirar alimentos lo encuentro absolutamente absurdo e insostenible”, declara mientras rebusca en un cubo de basura. La otra razón para él es que quiere dedicar tiempo y esfuerzo a sus proyectos políticos, y no emplearlos en el trabajo para ganar dinero.


Buscar en los contenedores: no es sólo revolver en la basura, sino un modo de vida

Durante el día, Falk Beyer, de 27 años, trabaja en la oficina juvenil para el medio ambiente de Magdeburgo, organiza campañas contra alimentos transgénicos y el G8, redacta artículos para el “Grüne Blatt” y busca patrocinadores para proyectos medioambientales locales. Ha elegido conscientemente una vida sin un trabajo estable y remunerado, y quiere salir adelante con el menor dinero posible. Hace dos años comenzó a obtener su alimentación casi exclusivamente de los cubos de basura.

La primera vez, Falk Beyer no estaba seguro. Muchos pensamientos le pasaban por la cabeza: “¿Qué hago si me ven? ¿Me pondré nervioso o me enfadaré? Y también me daba un poco de vergüenza.” Sin embargo, esto ha cambiado. En parte, es consciente de que, como persona desfavorecida socialmente que busca en los contenedores por motivos de pobreza, se le tomaría en serio. “Ahora lo veo menos como un inconveniente y más como una ventaja, porque también contribuye a que haya menos riesgo de que la gente reaccione de forma agresiva contra mí.”


A la caza de los alimentos ante el supermercado

Tercera etapa de la ruta de los contenedores: otro supermercado de descuento. Hasta ahora, los resultados han sido más bien escasos. Sólo una de las nueve cajas de plástico está llena de pimientos, rabanitos y mangos. Sin embargo, Beyer sabe que aquí hay contenedores más grandes con muchos alimentos que aún están bien. Los dos “buscadores” Jule y Falk atraviesan decididos el oscuro aparcamiento para llegar a la zona de entrada del establecimiento. Un detector de movimiento activa los tubos de neón de la pared. Junto a la puerta de entrada, se amontonan docenas de cajas con fruta y verdura. La mayoría aún parece estar bien.

Falk Beyer vuelve a revolver en la basura. “Creo que aquí hubo fresas; y aquí hay puerros. Las peras aún están bien, al menos en parte.” Esta vez la recompensa es buena. Con una salida, Beyer suele conseguir alimentos a veces para varias semanas. En Magdeburgo, los contenedores de los supermercados no son tan frecuentados por la noche como en otras ciudades. En Berlín, por ejemplo, ya hay competencia entre quienes buscan en la basura, explica Beyer. En algunos círculos, comer de la basura está bien visto.


Buscar en la basura: ¿un modo de vida ilegal?

Hace cinco años, esta práctica aún no era habitual. Hoy día, entre ciertos grupos ha pasado a ser un hábito político normal, dice Beyer. “Ahora se echa un vistazo a la nevera y se critica si hay alimentos comprados.” No obstante, esta práctica no siempre está bien vista en los supermercados. Algunos encargados amenazaban incluso con violencia física y también han llamado a la policía un par de veces, aunque sin éxito. Como siempre, se discute si robar la basura constituye un delito.

Falk Beyer está listo para estas situaciones. “He preparado pequeñas tarjetas para los trabajadores que amenazan con denunciarme, donde explico mi argumento, que son el despilfarro y la destrucción de alimentos, cuando en el mundo hay personas que pasan hambre y cuando incluso en Alemania aún prevalece la pobreza social.”

Un golpe de suerte para Falk Beyer en el último supermercado de la ruta: fruta, verdura, envases de plástico sin abrir, utensilios y un juego de cuchillos. Ahora tiene el coche lleno de cajas hasta arriba. Al día siguiente, gran parte de la verdura obtenida ya está en el menú: en una manifestación ante el depósito nuclear de Morsleben habrá sopa para los activistas. El puerro y la coliflor hallados son la elección perfecta.

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