(per Tomás Ibáñez. Text extret de Contra la dominación. Ed. Gedisa. Barcelona. 2005)
Estas cuatro trayectorias atípicas (el autor está haciendo referencia al pensamiento de Castoriadis, Foucault, Rorty y Serres) manifiestan, sin duda, un talante crítico demoledor respecto de lo establecido, un permanente recelo hacia lo heredado y una clara voluntad de “dejar de ser lo que somos”. Es decir, cierta adhesión, si se quiere, a la famosa frase de Jean-Paul Sartre según la cual “lo importante no es lo que han hecho de nosotros, sino lo que nosotros mismos hacemos de lo que han hecho de nosotros”. En esta afirmación aparecen implicadas, a la vez, una aguda capacidad de diagnóstico para conseguir captar “lo que han hecho de nosotros”, así como los mecanismos que se han utilizado para ello; una capacidad de distanciamiento (o de descentración) para poder verse a sí mismo desde otra perspectiva que la que viene definida por nuestras condiciones de existencia; una capacidad de resistencia (o de ruptura) que pasa por saber decir “NO” a lo que somos en el presente; y, por fin, una capacidad de innovación y de creación, indispensable para devenir distintos de lo que somos.
